El panadero,
en su amasadero de piedra, acude especialmente para cocer el pan ante nuestros ojos.
La cestería y el trenzado de trigo,
finas tiras se enlazan, se entrelazan… y se crea una cesta entre sus hábiles manos.
El herrador,
es de lo que no hay cuando en un abrir y cerrar de ojos realiza clavos al modo antiguo y herraduras de amuleto.
El encargado de fabricar varas,
con su arte de « recolectar » las mejores ramas para rodear los toneles de nuestras mejores cosechas...
La hilandera,
descubrirán cómo de la lana bruta de nuestros carneros se pueden hilar y trabajar madejas inmaculadas como lo hacían nuestras abuelas.
La alfarera,
de sus manos surgen progresivamente jarras, jarrones, vasijas, que después decora con talento.
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